O para no cambiar mucho el sentido del título y como todo el mundo sabe ya lo que significa "Kawaii", lo podemos dejar en "Mi hermanita no puede ser tan Kawaii".
Lo primero que destaca es el argumento y personajes de esta comedia anime de estilo seinen y algo de humor con temas vergonzosos y crítica directa a los propios prejuicios de la sociedad japonesa.

A lo largo de doce episodios de la serie la vida del protagonista pasa por mil y una pruebas a su infinita paciencia poniéndose siempre de escudo para proteger el buen nombre de su hermanita otaku y recibir los palos en su lugar sin que Kirino parezca apreciar nada de lo que él hace por ella.
El mundo otaku se refleja a través de personajes que se van conociendo destacando el excéntrico personaje de Kuroneko, una otaku a la que le gusta ir vestida de forma gótica y usar nekomimi (orejas de gato).
La serie está basada en una novela ligera con 8 volúmenes aún inconclusa, y un posterior manga de 4 tomos que terminaron de publicarse después de emitirse el anime.
En contra de lo que pueda parecer, es una serie bastante madura aunque incluye muchos toques de fanservice o humor ecchi y algunos de los fetichismos que se retratan en la serie.
En ocasiones resulta incluso entrañable. Al tiempo que se auto-parodia y critica el mundo del manganime y la propia hipocresía ante los prejuicios ajenos cuando el propio protagonista, que se cree inmune a ellos, reacciona exageradamente ante cada situación.
La serie provocó una peregrinación de fans a ver el monorail de la ciudad de Chiba que aparece en el opening con el enérgico tema "Irony" cantado por el duo ClariS.
Otra excentricidad de este anime es que cada episodio tiene un ending diferente.
Lo recomiendo: Sí. Aunque sólo para otakus maduros o con gran sentido del humor.