
Aunque no acabo de ver claro si el uso de guitarra eléctrica en la música de la banda sonora para una historia ambientada en la epoca Bunka, de mayor explendor antes de la re-apertura de Japón al mundo, es un contraste interesante y apropiado, o no.
El largometraje es un "biopic" que nos muestra de forma bien condensada unos meses en la vida de la hija de Hokusai, su propio padre, y otros compañeros, y familiares como su madre y hermana pequeña ciega que no puede ver la obra del artista más venerado de Japón. Es una historia que enternece con humor, fantasía y melodrama, además del trasfondo histórico predominante, que te traslada en cuerpo y mente a aquel lugar, no sólo tan lejano, de lo que hoy día es Tokio, sino de una era tan diferente pero, al mismo tiempo, próxima al Japón actual.
Aún tres meses después de verla, esta película me pone la piel de gallina sólo con recordar algunos de sus matices. Es una obra maestra que trasciende el hecho de ser una película de animación. Dando credibilidad a lo que el director comentó en una entrevista con sus distribuidores en España tiempo atrás, hablando de su propia obra anterior (El verano de Coo): -"No me interesa el mundo de la animación en absoluto. Sólo me gusta el cine."