No es una película de acción, ni de un gran sentido de la comedia o el drama pero relata de forma muy serena y realista el día a día de una "típica familia japonesa" contado desde el prisma del contraste y los extremos de la marginación que, de todas formas, son casos que bien pueden suceder en la realidad de forma aislada. Sólo que en el caso de esta "típica familia" se juntan en uno.

Quizás con un final muy japonés. Con la estética de lo inconcluso donde: "El final perfecto es inconcluso." 未完(mikan = inconcluso - Palabra compuesta por los kanji de "todavía no" y "perfecto"). Un final que mira directamente al espectador y le hace preguntarse por todos los temas que se tratan en las cerca de dos horas que dura la película y que realmente están todavía sin resolver; Especialmente en la sociedad japonesa.
Temas como la familia, la "verdadera familia", el maltrato, las adopciones, el juego, la eufemísticamente llamada industria del entretenimiento de compañía, o la industria sexual, el valor que se le confiere al dinero, la propiedad ajena, etc; son temas que se retratan mediante un prisma de personajes que todo el mundo diría que no hacen bien las cosas pero esta "familia hurtadora" acaba por robarte el corazón.
La discreta banda sonora acompaña al ritmo de la película con el estilo de un veterano musical llamado Haruomi Hosono que la ha realizado pasando ya de los 70 años. Este músico tiene cierta relación con la vieja película de Ghibli de 1984, "Nausicaä del valle del viento".
Haruomi Hosono no es el compositor de Nausicaä, sino Joe Hisaishi (eterno compositor de películas Ghibli); pero resulta que el motivo musical, la canción que canta la protagonista cuando es niña y se repite sin parar en Nausicaä, la compuso este mismo músico, que fue miembro fundador de la banda folk-rock "Happy End" y de la banda techno-electro j-pop YMO "Yellow Magic Orchestra". Además una de sus canciones, "Kaze wo atsumete", aparece en la película de 2003 de Sofia Coppola "Lost in translation".
Por último, aunque sea su primera nominación al Oscar, y habiendo visto también la impresionante Roma de Cuarón con la que compite, deseo que Koreeda se lleve la estatuilla porque con ésta y las anteriores películas de su carrera ha demostrado que domina bien el medio del lenguaje cinematográfico. Que haya suerte.